En la reciente ceremonia de la conmemoración del aniversario N° 474 de la ciudad de Valdivia, el seremi de Justicia y Derechos Humanos de la región, Jorge Ríos, junto al director regional del Servicio de Reinserción Social Juvenil, Germán Díaz, hicieron entrega de un simbólico presente a la alcaldesa de la comuna, Carla Amtmann. El obsequio fue diseñado y elaborado, íntegramente, por jóvenes que cumplen sanciones en el centro cerrado de Valdivia, como parte de su proceso formativo, en el Taller de Impresión 3D.
Este taller, que se dicta al interior del centro privativo de libertad hace nueve años, forma parte de la oferta socioeducativa del servicio en la región, y permite a los jóvenes aprender el uso de impresoras 3D, máquinas láser y router CNC, transformando ideas en objetos concretos que reflejan su proceso formativo. A través de esta instancia se promueve el aprendizaje técnico y el desarrollo de competencias personales y sociales, elementos fundamentales en los procesos de intervención, acompañamiento y formación que impulsa el servicio.
Al respecto, el seremi de Justicia y DD.HH. señaló que “este regalo simboliza el sentido profundo de la reinserción social: jóvenes que aprenden, se forman y contribuyen a su entorno”. Agregó que “el servicio lleva un año de instalación y funcionamiento en la región y, como sector de Justicia, siempre hemos contado con el apoyo municipal en los diferentes trabajos que hemos desarrollado en favor de la seguridad y la reinserción”.
Por su parte, el director regional del servicio destacó que “el Taller de Impresión 3D representa una herramienta concreta para el aprendizaje y la formación de los jóvenes, permitiéndoles desarrollar nuevas habilidades y proyectarse positivamente hacia el futuro. Estos espacios son fundamentales para fortalecer sus procesos de reinserción social y generar oportunidades reales de cambio”.
Taller 3D: un espacio de aprendizaje y formación
A lo largo de su trayectoria, el taller ha desarrollado diversos trabajos que han sido entregados a instituciones públicas, establecimientos educacionales, fundaciones y centros privativos de libertad para adultos, promoviendo valores como la responsabilidad, el compromiso y el aporte a la comunidad.
Luis Carrasco, tallerista del espacio formativo, explicó que “este proyecto va mucho más allá del aprendizaje técnico; aquí los jóvenes descubren que son capaces de crear, de aportar y de proyectarse. Cuando cuentan con herramientas y oportunidades, logran desarrollar habilidades que fortalecen su confianza y su proceso de cambio”. Agregó que “siempre les transmito que en la vida hay momentos difíciles, pero lo que marca la diferencia es la actitud. Mantener una actitud positiva les permite enfrentar los desafíos, aprender de ellos y avanzar hacia sus metas, tanto dentro como fuera del taller”.
