La mediación penal juvenil se consolida como una herramienta de justicia restaurativa en el territorio. Desde su implementación, el programa ha alcanzado 26 mediaciones exitosas, reflejando el avance de un mecanismo que promueve la reparación del daño a las víctimas y fortalece los procesos de responsabilización y reinserción social de adolescentes y jóvenes.

En la Región de Valparaíso, el programa comenzó a operar el 13 de enero de 2026, contando con un mediador penal juvenil acreditado en justicia restaurativa y una sala especialmente habilitada para el desarrollo de las sesiones. En los primeros siete meses de funcionamiento, el programa ya ha recibido 62 derivaciones provenientes del Ministerio Público y de los Tribunales de Garantía, evidenciando que esta herramienta ha comenzado a consolidarse como parte del nuevo modelo de justicia juvenil.
De las causas derivadas, 26 ya concluyeron exitosamente mediante acuerdos restaurativos, mientras que otras continúan en tramitación o fueron declaradas no viables. En estos últimos casos, ello responde principalmente al carácter voluntario de la mediación, la cual requiere el consentimiento y la participación tanto de la víctima como del adolescente o joven para que el proceso pueda desarrollarse.
La directora regional del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, Fernanda Alvarado, destacó el avance de esta herramienta en la región: “Durante estos siete meses de implementación, hemos fortalecido la coordinación con los distintos actores del sistema de justicia para dar a conocer la mediación penal juvenil. Valoramos especialmente a quienes han accedido voluntariamente a este proceso, porque permite que los jóvenes reconozcan y reparen el daño causado. Además, que muchos de ellos participen acompañados por sus familias es una señal positiva y un importante factor protector frente a la reincidencia”.
Por su parte, el seremi de Justicia y Derechos Humanos de Valparaíso, Rafael González, pone en valor la mediación penal juvenil mencionando que: “Todas las iniciativas y herramientas que facilitan la reinserción social nos permiten transitar hacia una sociedad más segura, ya que reducimos la comisión de nuevos delitos. En el caso de la mediación penal juvenil, apunta hacia una justicia restaurativa que colabora en cortar carreras delictuales a través de un tipo de justicia especial mediante el acercamiento de las partes, permitiéndoles a las víctimas expresar su posición y al adolescente conocer las consecuencias de sus actos de forma más constructiva y menos severa de lo que sería una condena en un centro cerrado”.
Cabe destacar que la mediación penal juvenil fue incorporada con la entrada en vigencia de la Ley N° 21.527, que creó el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, constituyendo una alternativa al juicio penal en aquellos casos que la ley permite. Se trata de un proceso voluntario y confidencial, en el que la víctima y el adolescente o joven imputado, acompañados por un mediador especializado, dialogan para acordar una reparación, ya sea material o simbólica, por el daño ocasionado con la comisión del delito.
A diferencia de un proceso judicial tradicional, esta herramienta promueve la participación activa de las partes en la resolución del conflicto, favoreciendo que el adolescente o joven asuma las consecuencias de sus actos y contribuya a reparar el daño ocasionado.
La implementación de este mecanismo representa uno de los principales avances incorporados por la nueva institucionalidad de reinserción social juvenil, fortaleciendo un modelo de justicia especializado que complementa el proceso penal tradicional con herramientas de justicia restaurativa, poniendo en el centro la reparación del daño, el diálogo y la construcción de acuerdos que beneficien tanto a las víctimas como a adolescentes y jóvenes.
