La instancia, de carácter voluntario, busca acompañar a jóvenes que ya cumplieron sus medidas o sanciones, entregándoles herramientas y apoyo para consolidar los avances alcanzados y favorecer una transición hacia la autonomía.

Tras cumplir con sus respectivas sanciones e intervenciones orientadas a la reinserción social, los jóvenes egresan del sistema de justicia juvenil. Sin embargo, este hito no necesariamente significa el término de todos los apoyos disponibles: quienes así lo decidan, pueden optar voluntariamente por continuar vinculados al Servicio de Reinserción Social Juvenil a través del programa de Acompañamiento Postegreso.
En este contexto, dos jóvenes finalizaron recientemente este proceso, luego de completar seis meses de acompañamiento por parte de los equipos profesionales del programa.
Cada acompañamiento es único
V.G. (16) es uno de los jóvenes que culminó exitosamente el programa, el cual le significó una transición más amable a la hora de egresar del sistema: “Yo generé como una dependencia en ese tema de ayuda, de que estuvieran conmigo presente, incluso del cariño se podría decir, la costumbre. Por eso igual yo quise tomar el acompañamiento”, señaló.
“Además, el equipo profesional me entregó herramientas sobre cómo organizar mi vida, también en el aspecto de cuándo y cómo estudiar, cómo tener una rutina de estudio, técnicas como mapas mentales.”, señaló el joven V.G.
Un aspecto clave del acompañamiento postegreso es que, el plan de acción que elabora el equipo profesional es personalizado de acuerdo con las necesidades individuales de cada joven.
Para A.M. (20), otro joven que optó por el acompañamiento, este significó un apoyo para la inserción laboral y el ingreso a la educación superior:
“Para mí el acompañamiento estuvo bien. Me ayudaron harto en varios aspectos como capacitaciones, accedí a un curso de manejo, me ayudaron con temas de la universidad, me ayudaron con varias cosas.”, indicó el joven A.M.
Para reconocer su compromiso y adherencia durante esta etapa, se realizó una ceremonia simbólica que marcó el cierre de este proceso y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva.
“Cada uno de los jóvenes tuvo propósitos personales distintos aunque con un mismo horizonte: consolidar los cambios generados durante su proceso de reinserción y mantener una vida alejada del conflicto con la ley. Ambos aún son muy jóvenes y tienen la oportunidad de escribir una nueva historia de vida, por ello quisimos realizar una ceremonia simbólica por el término exitoso de este período voluntario, poner en valor el compromiso demostrado durante estos meses y dar inicio a una nueva fase en sus vidas”, señaló la directora regional María Belén Aguilera Castillo.

