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La iniciativa se desarrolla en el estudio de grabación del centro privativo de libertad del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil de Coquimbo, incorporando herramientas técnicas y procesos de creación musical.

En el estudio de grabación del Centro de Internación Provisoria e Internación en Régimen Cerrado (IP-IRC) Coquimbo, adolescentes y jóvenes participan en un taller de producción musical orientado al desarrollo de habilidades creativas, comunicativas y personales. La instancia, impulsada por el equipo socioeducativo del recinto, genera espacios de expresión que contribuyen activamente a sus procesos de reinserción social.

La iniciativa permite que los jóvenes exploren la creación musical desde una perspectiva técnica y artística, integrando elementos de composición, interpretación vocal y trabajo rítmico. Más allá del aprendizaje técnico, el taller promueve confianza, disciplina y la canalización de experiencias personales a través de la música.

Guillermo Egaña, a cargo del taller, recalcó el valor del equipamiento y del proceso formativo desarrollado durante las sesiones. “Lo primero que hay que destacar es el estudio, que cuenta con monitores de calidad, una buena interfaz de sonido y un buen micrófono. En mi rol, lo que más les expliqué a los jóvenes fue cómo acomodarse en la parte vocal y en la rítmica, cómo llevar el tiempo cuando están escribiendo la letra, lo fueron entendiendo y quedaron súper contentos con las terminaciones de los temas. Hicimos más que una maqueta, nos grabamos como en un estudio pro. Los jóvenes quedaron súper contentos y eso es lo que rescato: que quedan felices porque es algo de ellos”.

El monitor subrayó además la relevancia simbólica del resultado obtenido por los participantes. “Se hizo una mezcla y se la llevaron en un pendrive. Encuentro que quedan felices con eso porque es parte de su trabajo, de lo que ellos querían grabar, de lo que escribieron. Partieron con un lápiz y una hoja, y lo plasman en un audio, en una canción”.

La directora del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil de Coquimbo, Loreto Rebolledo, destacó el impacto formativo de este tipo de iniciativas y su aporte a los procesos de desarrollo personal. “Estos espacios permiten que los jóvenes descubran habilidades, fortalezcan su autoestima y encuentren nuevas formas de expresión. La música, al igual que otras herramientas socioeducativas, se transforma en una oportunidad concreta para canalizar experiencias, construir identidad y proyectarse de manera positiva”.

Desde la experiencia pedagógica, Guillermo Egaña enfatizó el carácter auténtico de las creaciones musicales de los jóvenes. “Lo que yo rescato es que ellos tienen su propia mirada. Es como la vida de ellos: su entorno, lo que viven, cómo se desenvuelven. Había temas más románticos, otros más de calle, de marginalidad. Pero los jóvenes quedaron satisfechos y eso es lo principal”.

El taller de producción musical reafirma el valor de la creatividad como herramienta de desarrollo personal. En cada letra escrita, en cada ritmo construido y en cada registro grabado, los jóvenes no solo crean música: construyen relato, identidad y nuevas posibilidades de proyectarse.