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A sus 21 años, Matías ha logrado compatibilizar estudios, trabajo, voluntariado y su proceso de cumplimiento al alero del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, gracias al acompañamiento continuo del equipo profesional y al compromiso de su familia.

Frente a la playa de la Caleta San Pedro vive Matías, un joven de 21 años que en la actualidad compatibiliza estudios técnicos, trabajo familiar, su labor como bombero y nuevas responsabilidades. Su presente, estable y proyectado, ha sido posible gracias a un proceso de reinserción donde encontró apoyo, contención y orientación para reconstruir su vida.

“Llegué con miedo o dudas sobre cómo sería todo este proceso”, cuenta. “Pero me encontré con un espacio totalmente agradable, confiable y acogedor”.

El proceso de Matías se desarrolló en el centro de cumplimiento Libertad Asistida Especial (LAE) Luis Cárdenas de La Serena, donde equipos profesionales acompañan a jóvenes durante su sanción mediante intervenciones personalizadas y un enfoque centrado en la responsabilización, la reflexión y la construcción de proyectos de vida prosociales.

René Vidal, gestor de caso del joven, destaca su compromiso desde el primer día. “Matías presentó siempre un adecuado nivel de compromiso con su proceso. Asistía sin interferir sus rutinas académicas y laborales. Además, mostró una actitud de respeto y disposición armónica hacia todo el equipo LAE”.

Sobre su participación, agrega que “mantuvo una actitud reflexiva en torno al delito cometido. El reconocimiento explícito del hecho delictual fue un elemento clave para favorecer su proceso de responsabilización. Desde esta base, los avances de su plan de intervención fueron alcanzados en un tiempo acotado”.

Asimismo, el profesional señala la presencia de factores protectores sólidos, ya que “cuenta con rutinas académicas y laborales consolidadas, apoyo familiar, compromiso con la sanción, actitudes prosociales y una clara capacidad de reconocer y problematizar la conducta delictiva. Todo esto constituye una base sólida para determinar el éxito del caso y la ausencia de señales de reincidencia”.

La directora regional del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil de Coquimbo, Loreto Rebolledo, destacó el valor del proceso. “Historias como la de Matías nos recuerdan que la reinserción social es posible cuando se conjugan oportunidades reales, acompañamiento profesional y compromiso personal. Nuestro deber como institución es garantizar espacios seguros, responsables y respetuosos, donde cada joven pueda reconstruir su proyecto de vida y reafirmar sus capacidades para vivir en comunidad”.

Matías dejó plasmado su agradecimiento en una carta dirigida al equipo del centro, donde expresa la importancia humana del acompañamiento recibido. “Aquí pude desestresarme, desahogarme sin nadie que me juzgara. Todo fue y es apoyo incondicional”.

Una de las cosas que más destaca es que las sesiones no solo se centraban en la sanción, sino en su bienestar integral. “A veces me servía simplemente para salir de la rutina y contarle mi día a mi gestor, lo cual me ayudó muchísimo”.

Sobre los aprendizajes del proceso, destaca que “pude cambiar mi perspectiva de las cosas para no cometer errores”.

Actualmente, Matías estudia en un centro de formación técnica en la comuna de Coquimbo, trabaja junto a su familia en la fabricación de muebles en melamina, apoya el emprendimiento de su madre y se desempeña como bombero voluntario los domingos. Otro de los avances significativos para su autonomía fue la obtención de su licencia de conducir, la cual gestionó con orientación del equipo del centro de cumplimiento.

Un mensaje para otros jóvenes

Desde su propia experiencia, Matías envía un mensaje a quienes enfrentan procesos similares:

“Estoy eternamente agradecido y de verdad de todo corazón doy gracias al centro de cumplimiento por todo. A los demás jóvenes los invito a aceptar este proceso en sus vidas, ya que los ayudará y siempre verán por el bien de ustedes”.

La historia de Matías muestra cómo, con apoyo profesional, redes familiares sólidas y oportunidades educativas y laborales, es posible avanzar hacia un futuro alejado de la reincidencia y lleno de nuevas metas.

Hoy, desde la caleta que lo ha visto crecer, proyecta un camino marcado por el estudio, el trabajo y el compromiso con su comunidad. Su experiencia es un testimonio del impacto real y profundo que puede generar el trabajo del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil en la región.