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Jóvenes y adolescentes que están en conflicto con la ley tomaron contacto con una realidad radicalmente diferente como parte de su proceso de reinserción social, desplegando sus conocimientos en barbería y entregando un momento grato a las y los ancianos.

Libertad Asistida Especial, es una sanción no privativa que un tribunal de justicia determina en ciertos casos en que adolescentes y jóvenes han estado en conflicto con la ley.

A través de este programa, que es parte de la oferta del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, jóvenes de la región del Maule participaron en una significativa jornada solidaria en un hogar de ancianos de Fundación Las Rosas en Talca.

La oportunidad, permitió a los jóvenes en proceso de reinserción vincularse activamente con una realidad social completamente distinta y, al mismo tiempo, aportar con gestos concretos de cuidado, compañía y alegría hacia las y los adultos mayores, a través de diversas dinámicas lúdicas, conversaciones y acompañamiento.

Asimismo, quienes cuentan con conocimientos certificados en barbería realizaron cortes de cabello, generando espacios de cercanía, confianza y dignidad.

“Bonito pasar un ratito de tiempo con personas que son mayores, a todos nos espera lo mismo y me gustaría que en un futuro, si es que llego a esa edad, me gustaría que me trataran así, con respeto, con igualdad”, señaló uno de los jóvenes del programa de reinserción.

Otro de los adolescentes, comentó que sus ganas de participar como barbero fueron inmediatas y genuinas, ya que “aquí en el asilo muchos abuelitos muchas veces están solos, no los vienen a ver mucho. A mi me gusta cortar el pelo y yo no pierdo el tiempo en esto, lo veo como un buen acto y algo bueno para ellos igual ya que les estamos dando compañía, cortándole el pelito, les tenemos juegos y hartas cositas”.

“Este tipo de iniciativas cumple un rol clave en los procesos de reinserción social, ya que permite a las y los jóvenes salir de entornos conocidos, enfrentarse a realidades opuestas y desarrollar habilidades sociales, emocionales y prosociales. El contacto directo con personas mayores, muchas de ellas en situación de dependencia o soledad, favorece procesos de sensibilización, empatía y responsabilidad social, fortaleciendo la comprensión del impacto positivo que sus acciones pueden tener en otros”, cerró la directora regional María Belén Aguilera.